¿Cómo se han adaptado los animales polares a aguas que pueden bajar hasta menos de 2 grados centígrados? Científicos en Puerto Rico han comparado pulpos antárticos con pulpos del Caribe y han hallado una adaptación en las nueronas de los pulpos que les permiten vivir en temperaturas muy frías.
Joshua Rosenthal, un neurobiólogo en la Universidad de Puerto Rico, tenía muestras de pulpo (Pareledone sp.) que había guardado de una expedición científica a la Antártica en 2002. Cuando su estudiante Sandra Garrett se interesó en la neurotransmisión—donde los impulsos se propagan a lo largo de las neuronas. Decidieron estudiar una adaptación en las neuronas de los pulpos.
La adaptación no es un cambio genético tradicional, donde un gen ha sido mutado. Aunque pensaron que iban a ver mutaciones en el gen en que estaban interesados, cuando compararon los pulpos antárticos con los del Caribe (Octopus vulgaris) vieron que la secuencia del gen era igual.
Pero tenía que haber algo diferente. Los pulpos antárticos se habían adaptado a las temperaturas frías del polo sur y tenía que haber evidencia de ésto en sus neuronas, un sistema crítico para el movimiento y la capacidad de respuesta del animal. Cuando pulpos de aguas cálidas sufren de una caída de temperatura, se ponen más lentos y su capacidad de responder disminuye. Esto no ocurre en los pulpos antárticos. Así que tenía que haber un cambio en las neuronas que les permitía operar bajo tales temperaturas.
Rosenthal y Garrett descubrieron que los pulpos eran capaces de editar otra etapa de su mecanismo celular. Se llama redacción de ARN (RNA editing en inglés), y sólo se descubrió hace un par de décadas.
Cuando un gen se transcribe en una proteína, hay una etapa intermedia donde una molécula transmite la información genética que codifica la proteína que se debe construir. Esta molécula se llama ARN, o ácido ribonucleico, y específicamente se llama ARN mensajero (denotando su rol intermediario).
Mostraron que los pulpos antárticos estaban redactando su ARN y así produciendo neuronas capaces de aguantar las temperaturas frías sin sacrificiar la velocidad de su sistema nervioso.
“Lo que me parece interesante es la idea que puedes usar un sistema como redacción de ARN para adaptarte al medio ambiente físico,” me dijo Rosenthal por teléfono. “No hay necesidad de cambiar algo a nivel del ADN. Esto te permite decidir si lo quieres usar o no, cuando está escrito en ADN, está grabado en piedra.”
El estudio fue publicado la semana pasada en la revista Science.
Ver video sobre el camuflaje de los pulpos acá. ¿Puedes encontrar el pulpo?
Foto – Morten Brekkevold via Flickr





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