Entre tanto, estamos explorando la teoría desde otros ángulos. Si existieran genes para la aptitud técnica asociados a genes del autismo, el autismo debería ser más frecuente en aque- llos lugares donde moran, trabajan y se casan las gentes más sistematizadoras: lugares como Si- licon Valley, el «valle del Silicio», en California, donde, según algunos, la incidencia del autismo es hasta diez veces superior al promedio de la población general.
Los médicos de Bangalore, el «valle del Silicio» de India, han llevado a cabo observaciones similares. Antiguos alumnos del MIT (Instituto de Tecnología de Massachusetts) han informado de tasas de autismo entre sus hijos diez veces mayores que la media. Des- dichadamente, no se han realizado estudios detallados y siste- máticos en Silicon Valley, en Bangalore o en el MIT, por lo que estas observaciones siguen siendo solo anecdóticas.
No obstante, sí he investigado con mis colaboradores las ta- sas de autismo en Eindhoven, el «valle del Silicio» holandés. Philips ha sido allí, desde 1891, una gran creadora de puestos de trabajo, e IBM tiene una filial en la ciudad. Alrededor del 30 por ciento de los puestos de trabajo de Eindhoven correspon- den al sector de las tecnologías de la información. Eindhoven cuenta también con una importante universidad politécnica y alberga el High Tech Campus, un centro para la alta tecnología que viene a ser el homólogo holandés del MIT. Hemos compa- rado las tasas de autismo en Eindhoven con las de dos ciudades holandesas de tamaño similar: Utrecht y Haarlem.
Solicitamos en 2010 a todas las escuelas de esas tres ciu- dades que indicasen cuántos de sus alumnos habían recibido un diagnóstico de autismo. Participaron en total 369 escue- las, que aportaron información sobre 62.505 niños. Encontra- mos que la tasa de autismo en Eindhoven era casi tres veces mayor (229 por 10.000) que en Haarlem (84 por 10.000) o en Utrecht (57 por 10.000).
Mentes masculinas
A la par que comprobamos los vínculos entre el autismo y la tendencia sistematizadora, indagamos por qué el autismo se presenta con mucha mayor frecuencia en los niños que en las niñas. En el autismo clásico, la proporción por sexos es de cua- tro niños por cada niña. En el Asperger, puede que sea de has- ta nueve niños por cada niña.
Análogamente, una tendencia fuerte a sistematizar es mucho más común en hombres que en mujeres. En la infancia, los niños suelen interesarse más que las niñas por los sistemas mecánicos (vehículos de juguete) o los juegos de construcción (Lego, por ejemplo). En la edad adulta, la presencia masculina es superior a la femenina en la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y las ciencias, con la excepción de las ciencias centradas en las perso- nas, como la psicología clínica o la medicina. Hemos estado in- vestigando si la concentración elevada de testosterona en el feto, de la que hace mucho se sabe que interviene en «masculinizar» el desarrollo del cerebro en los animales, guar- da correlación con una fuerte tendencia a siste- matizar y con otros rasgos asociados al autismo. Un feto masculino humano produce al menos el doble de testosterona que uno femenino.
Para verificar esas ideas, junto con Bonnie Auyeung, del Centro de Investigación del Autis- mo de Cambridge, estudiamos a 235 embaraza- das a quienes se había practicado una amniocen- tesis, que consiste en tomar mediante una larga aguja muestras del fluido amniótico en el que flota el feto. Observamos que a más testostero- na alrededor del feto en el seno materno, mayo- res eran el posterior interés de los niños por los sistemas, su atención a los detalles y el número de rasgos que presentaban asociados al autismo. Investigadores de Cambridge y de Dinamarca es- tán colaborando ahora para comprobar si los ni- ños que han llegado a manifestar autismo estu- vieron expuestos a elevadas concentraciones de testosterona en el seno materno.
Si la testosterona fetal desempeñase un papel importante en el autismo, las mujeres autistas tendrían que estar, en cier- tos aspectos, especialmente masculinizadas. Hay indicios de que es así. Las niñas autistas parecen preferir juguetes típicos de niños. En las mujeres con autismo y en sus madres es alta la incidencia del síndrome del ovario poliquístico, causado por un exceso de testosterona y que se caracteriza por ciclos mens- truales irregulares, retraso de la entrada en la pubertad e hir- sutismo (vello excesivo).
Si la testosterona prenatal interviene en el autismo, no lo hace sola. Se comporta epigenéticamente: modifica la expre- sión de los genes e interacciona con otras moléculas impor- tantes. Por otra parte, es improbable que el supuesto vínculo del autismo y la sistematización, de ser confirmada por estu- dios ulteriores, abarque toda la complejidad de la genética del autismo. Y tampoco se ha de extraer la conclusión simplista de que todas las personas con mentalidad técnica son portadoras de genes del autismo.
Investigar por qué ciertos colectivos presentan porcenta- jes más elevados de autismo y verificar si los genes que con- tribuyen a este trastorno guardan correlación con genes de la aptitud técnica pudiera ayudarnos a saber por qué se desarro- lla a veces el cerebro humano de un modo distinto del habi- tual. Los autistas, cuya mente difiere de lo que consideramos corriente, a menudo presentan tanto discapacidades como ap- titudes excepcionales. Los genes que contribuyen al trastorno quizá coincidan en parte con los genes responsables de la sin- gular cualidad humana de comprender con extraordinario de- talle cómo funciona el mundo, de apreciar la belleza de las es- tructuras inherentes a la naturaleza, la tecnología, la música y las matemáticas.
PARA SABER MÁS
The essential difference: The truth about the male and female brain. Simon Baron-Cohen. Basic Books, 2004. (En español: La gran diferencia: Cómo son realmente los cerebros de hombres y mujeres. Amat Editorial, 2005).
Sex differences in the brain: Implications for explaining autism. Simon Baron-Cohen et al. en Science, vol. 310, págs. 819-823; 4 de noviembre de 2005.
Autism and Asperger syndrome: The Facts. Simon Baron-Cohen. Oxford University Press, 2008. (En español: Autismo y síndrome de Asperger. Alianza Editorial, 2010)
Why are autism spectrum conditions more prevalent in males? Simon Baron-Cohen et al. en PloS Biology, vol. 9, n.o 6, art. n.o e1001081; 14 de junio de 2011.
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