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Apr. 02, 2012

Dominamos el fuego hace, al menos, un millón de años

by Luis Quevedo

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Mira la fotografía. ¿Qué ves? ¿Una pared de tierra, tal vez la renovación de un sótano en una vieja casa? Déjame que te cuente qué es lo que ve aquí Francesco Berna.
Pero antes, tengo que contarte algo acerca de Francesco. Él es un investigador italiano afincado en la Boston University y un mago de la microespectroscopía infrarroja. Esto hace que Francesco vea en esta pared una oportunidad para adentrarse en el pasado de nuestra especie, cuando los Homo todavía no éramos sapiens.
 
La pared en cuestión forma parte de una excavación en la cueva de Wonderwerk, en Sudáfrica. Veinte metros después de franquear la boca del refugio un grupo de paleoantropólogos encontró pruebas de que, hace un millón años, los Homo erectus habían vivido aquí. Esto no es nuevo, hace tiempo que se conoce la riqueza en yacimientos fósiles de Sudáfrica. Lo especial de esta cueva es que, gracias al trabajo de Francesco, junto a Paul Goldberg y Michael Chazan entre otros, esta pared de tierra ha producido la primera prueba irrefutable de que hace un millón de años los humanos ya utilizaban el fuego.
 
La microespectroscopía infrarroja es una técnica no tan nueva, que incluso ha ganado su entrada en shows televisivos como CSI por su habitual uso en ciencia forense. Consiste en irradiar luz de una longitud de onda conocida sobre una muestra y la lectura de la luz que ésta devuelve. Con este proceso los científicos pueden averiguar la composición química exacta de la muestra. La espectroscopía está detrás de las investigaciones en planetas extrasolares o en el control de calidad rutinario en muchas industrias químicas.
Lo que Francesco y su equipo han logrado es, por primera vez, aplicarla a restos de gran antigüedad. Con éxito.
 
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Lo han hecho en unas muestras que les facilitó el profesor Chazan, de la Universidad de Toronto, y que provenían de la cueva de Wonderwerk. En una parte rutinaria de la investigación, Francesco descubrió que un fragmento de hueso que estaba analizando tenía signos de haber estado en contacto con fuego -un componente del hueso, el carbonato de hidroxiapatita, sufre una recristalización típica a partir de los 500 grados Centígrados. Esto alertó a Francesco de que algo interesante podía estar sucediendo. Pidió más muestras de la misma excavación y, al analizarlas del mismo modo, descubrió que muchas de ellas presentaban signos inequívocos de haber sido quemados.
No solo eso. Analizaron también muestras vegetales y minerales con el mismo resultado. Todas habían sido quemadas.
 
No es la primera vez que se han hallado muestras fósiles quemadas más antiguas de 400.000 años -fecha en la que todos los expertos están de acuerdo en que las pruebas fósiles, inequívocas, demuestran un uso controlado del fuego- pero en este caso había dos diferencias. Las muestras provenían de una excavación que se halla 20 metros dentro de la cueva y provenían de diferentes profundidades -es decir, de diferentes momentos en el tiempo.
 
Estas dos precisiones son importantes porque otras muestras similares que se han encontrad en el pasado estaban al raso y, los escépticos argumentaban acertadamente, podían ser causa de un fuego natural que hace arder la hierba seca en el calor del verano. Además, el hecho de que haya pruebas secuenciales en el tiempo indica que si un fuego natural hubiera entrado -de un modo complicado pero hipotéticamente posible- dentro de la cueva, el hecho de que lo hiciera tantas veces es imposible.
 
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En el artículo que publican hoy en la revista PNAS, Francesco y el resto de científicos del equipo encargado de la investigación dicen, categóricamente, tienen la primera evidencia incontrovertible de fuego en un contexto arqueológico.
Lo que esto significa es que, es casi seguro que se trata de fuego hecho, deliberadamente, por nuestros antepasados.
Es una prueba esperanzadora para las teorías de Richard Wragham quien, en 2009, publicó el libro “Encendiendo la llama: Cómo cocinar nos hizo humanos” y en el que defiende que fue el dominio del fuego y su uso en la preparación de los alimentos el factor clave que permitió a nuestros antepasados reducir su aparato digestivo -dedicado a la difícil digestión de alimentos crudos y ricos en fibra- y aprovechar la energía extra en alimentar un cerebro cada vez mayor.
Para probar la hipótesis de Wragham, de todos modos, habría que poder probar que los Homo erectus no consumieron su comida cruda para más tarde lanzar las sobras en el fuego.
Pero no solo eso. Todavía hay más. Wonderwerk llega hasta los 1.7 millones de años de antigüedad y Francesco y su equipo tienen trabajo para un buen tiempo. ¿Qué más sorpresas nos deparará la cueva sudafricana?
Imágenes cortesía de M. Chazan y P. Goldberg.
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About Luis Quevedo

Luis is the Spanish Language Producer for NPR-Science Friday/ Recovering scientist that moved away from the bench and towards the light of the cathode ray tube of tv. He is a filmmaker, writer, producer, tv-host, and cultural agitator.

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