“La actual tasa de supervivencia al cáncer de mama a diez años se sitúa en torno al 80%” lo que son excelentes cifras cuando las comparamos con el 50-55% de hace unosaños pero, de todos modos, también “significa que le fallamos a dos de cada diez mujeres.”
Aunque a todos los tumores de la glándula mamaria se les llame “cáncer de mama” en realidad se trata de enfermedades diferentes. Todas coinciden en la división descontrolada de una masa celular que pone en peligro al organismo pero los motivos por los que se da esta situación o el mecanismo que la pone en funcionamiento son muy diversos. “Hace tiempo que sabíamos, por los estudios en el laboratorio, que el cáncer de mama se comportaba de un modo muy heterogéneo” y eso era indicación de que se trataba de líneas distintas, que requerían de tratamientos diferentes pero “no sabíamos suficiente” sobre las bases moleculares detrás de estos subtipos.
Gracias al estudio, financiado por la beneficencia contra el cáncer más grande del mundo, Cancer Research UK, y al trabajo de Caldas y sus colaboradores la ciencia ha dado un paso muy importante en la dirección de la denominada medicina molecular o personalizada.
Caldas y colaboradores han podido hacer algo muy inusual en este tipo de investigaciones: además de la información genética extraída de las biopsias de 2,000 pacientes, han podido contar con la historia médica de los siguientes 10 años. “Podríamos decir que hace muchos años que llevo preparando este estudio”, cuando Caldas llegó a Cambridge, en 1996, convenció a sus jefes para establecer un banco de muestras congeladas de los tumores que estudiaban. Solo éstas, junto a los recientes desarrollos en tecnología de secuenciación molecular, han hecho posible un estudio de estas dimensiones. “Contar con el historial médico a diez años nos ha permitido correlacionar las características de cada subtipo con la evolución de las pacientes, la tasa de supervivencia, etc.”
La próxima frontera en la lucha contra el cáncer de mama la coloca Caldas en unos tres o cinco años. Desde ahora hasta entonces, los científicos tendrán que llevar a cabo ensayos clínicos aprovechando el nuevo conocimiento sobre los subtipos de cáncer para mejorar los actuales tratamientos y, con suerte y esfuerzo, encontrar nuevos.
El laboratorio de Caldas se centrará en los próximos años en caracterizar molecularmente los nuevos subtipos de cáncer de mama encontrados para aportar información clave que ayude a las investigación clínica y, en definitiva, nos acerque, todavía más, a la victoria definitiva antes este cáncer.


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