Durante más de una década, los astrónomos han discutido sobre el origen de los valles poligonales de la región de Athabasca en Marte. Las teorías que se ofrecían estaban basadas en uno de dos mecanismos: bien podía tratarse de valles escavados por el hielo, bien podía ser el fuego -lava- el responsable de estas formaciones.
El artículo publicado esta semana por Andrew Ryan y Philip Christensen resuelve el misterio en favor del origen volcánico y lo hace gracias a 269 espirales, de entre 5 y 30 metros de diámetro, que se encuentran repartidas entre los valles. Este tipo de orografía se parece mucho a las espirales que la lava crea en zonas volcánicas como Hawaii. Además, a lo largo de la región, se han hallado signos de fracturas y fallas típicamente asociadas a actividad tectónica. Las imágenes provienen del Mars Reconnaissance Orbiter de la NASA.


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