La razón del buen nombre de la oxitocina es porque esta hormona se secreta en grandes cantidades durante el orgasmo en hombres y mujeres y se dice responsable del vínculo entre los amantes, aunque también es secretada durante el parto asegurando de esta manera el vínculo madre-hijo. De hecho, ratas incapaces de secretar oxitocina rechazan a sus crías (1). Pero lo realmente curioso es que incluso nuestra percepción de la relación con nuestra madre varía en presencia de oxitocina: personas que atraviesan un momento de ansiedad personal y tienen dudas sobre sus relaciones sociales tienden a recordar a sus madres como distantes y menos cariñosas que aquellos con seguridad en los que el recuerdo positivo de sus madres se acentúa (2).
También se ha demostrado que aumenta la confianza en los otros. Aunque no en cualquier circunstancia. Carolyn H. Declerck demostró en un juego de cooperación que la oxitocina sólo hacía a la gente más cooperativa si conocían a su compañero con anterioridad. Sorprendentemente cuando habían de jugar con un extraño la oxitocina los hacía menos cooperativos (3).
En enero de 2011, un grupo de científicos de la Universidad de Amsterdam descubrió que tras la exposición a oxitocina nos volvemos más afines a nuestro grupo étnico-cultural y más reacios frente a todos los demás. En otras palabras, incrementa nuestra sensación de pertenencia a un grupo ("nosotros vs el resto"), lo que los autores explican en términos evolutivos como un modo de favorecer la vida en comunidad (4).
Entonces, la hormona del amor ¿también puede causar odio? Esta aparente contradicción no es tan sorprendente si tenemos en cuenta que el sistema neurohormonal vinculado a las emociones funciona en respuesta a numerosos factores que varían durante la vida de un individuo, no sólo en el tiempo sino también en respuesta a factores culturales, por ejemplo. Se ha descrito que en el caso del receptor de oxitocina (OXTR), la variante que confiere a sus poseedores mayor sociabilidad y sensibilidad produce un comportamiento acorde en americanos pero no en coreanos. Los primeros tienden a buscar ayuda en los malos momentos mientras los segundos no lo hacen porque socialmente tal actitud es reprobable (5).
De todos estos estudios se desprende que el medio y la biología no pueden tratarse sino como un todo y porqué definir una molécula en términos tan genéricos como "molécula del amor" es casi tan absurdo como intentar venderla como medio de potenciar el éxito comercial, evitar el divorcio o hacer más felices a las mujeres.
Oxytocin and rodent sociosexual responses: from behavior to gene expression.Witt DM. Neurosci Biobehav Rev. 1995 Summer;19(2):315-24. Review.
The neuroscience of affiliation: forging links between basic and clinical research on neuropeptides and social behavior.Bartz JA, Hollander E. Horm Behav. 2006 Nov;50(4):518-28. Epub 2006 Aug 1.
Oxytocin and cooperation under conditions of uncertainty: the modulating role of incentives and social information.Declerck CH, Boone C, Kiyonari T. Horm Behav. 2010 Mar;57(3):368-74. Epub 2010 Jan 18.
Oxytocin promotes human ethnocentrism. De Dreu CK, Greer LL, Van Kleef GA, Shalvi S, Handgraaf MJ Proc Natl Acad Sci U S A. 2011 Jan 25;108(4):1262-6. Epub 2011 Jan 10.
Culture, distress, and oxytocin receptor polymorphism (OXTR) interact to influence emotional support seeking.Kim HS, Sherman DK, Sasaki JY, Xu J, Chu TQ, Ryu C, Suh EM, Graham K, Taylor SE Proc Natl Acad Sci U S A. 2010 Sep 7;107(36):15717-21. Epub 2010 Aug 19.



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