"Esta es la Copa Mundial de la neurorehabilitación –exclama el investigador–. Nuestras ratas se han convertido en atletas cuando apenas unas semanas antes estaban completamente paralizadas. Estoy hablando de un 100% de recuperación del movimiento voluntario".
Para Manuel Nieto Sampedro, jefe del Grupo de Plasticidad Neural del Hospital de Parapléjicos de Toledo, "el resultado de este trabajo es maravilloso", aunque matiza que debe ser reproducible por otros equipos de investigación. “Ya se habían probado varias veces estrategias parecidas sin obtener estos avances. Science es una revista de referencia y no hay razón para dudar de los datos. El siguiente paso es que otro grupo lo reproduzca”, señala el experto.
En la investigación, Courtine y su equipo utilizaron diez ratas que tenían parálisis debido a lesiones de médula severas, aunque no completas. En la primera parte del proceso se dedicaron a estimular las neuronas ‘dormidas’ de las extremidades traseras de las ratas para formar nuevas conexiones.
Para ello, las trataron con sustancias llamadas 'agonistas' que se unieron a los receptores de dopamina, adrenalina y serotonina de las neuronas de la columna y provocaron una respuesta: la mezcla química reemplazó los neurotransmisores que en un individuo sano se liberarían desde el cerebro para coordinar el movimiento voluntario.
Después se estimuló eléctricamente la médula espinal de las ratas a través de unos electrodos implantados en el espacio epidural. A partir de aquí los científicos utilizaron un arnés robótico que mantenía erguidos y en equilibrio a los animales y les facilitaba avanzar de manera voluntaria a través de una plataforma hasta un trozo de chocolate que hacía las veces de recompensa.
“La fuerza de voluntad de las ratas se tradujo en un aumento de cuatro veces la cantidad de fibras nerviosas entre el cerebro y la médula espinal, un crecimiento que demuestra el enorme potencial de la neuroplasticidad, incluso después de una lesión grave del sistema nervioso central”, comenta Janine Heutschi, una de las autoras del trabajo.
Los investigadores observaron que las nuevas fibras pasaban por encima de la lesión medular y conectaban el cerebro con la región que había sido ‘despertada’ mediante el tratamiento electroquímico. La señal neuronal era suficientemente fuerte para que al final de la rehabilitación las ratas fueran capaces de iniciar el movimiento de manera voluntaria.
“La clave es incentivar que el cerebro mueva activamente las extremidades paralizadas”, afirman los autores. Otro grupo de siete ratas no estimuladas con el arnés sino con una rueda de caminar, donde el movimiento no es voluntario, llegaron a mover las patas automáticamente cuando la superficie se desplazaba, pero de manera involuntaria.
Courtine espera que en un par de años o menos empiecen ensayos clínicos en humanos en el Hospital Universitario de Balgrist en Zúrich (Suiza). Además, los investigadores del EPFL están coordinando un estudio europeo de nueve millones de euros llamado NeuWalk con el que esperan diseñar un sistema neuroprostéstico como el de las ratas, pero en humanos.
Fuente: SINC


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