El lince ibérico no lo tiene fácil – además de la disminuición de su hábitat y persecución humana, el felino está enfrentado por una escasez de presa y una susceptibilidad a epidemias víricas. Hay menos de 300 individuos del lince Lynx pardinus deambulando por los matorrales silvestres que quedan en la península ibérica.
“El Parque Nacional de Doñana es uno de los escasos reductos de matorral mediterráneo ibérico bien conservados, y es donde empezamos a estudiar el lince ibérico hace cerca de 40 años,” dice Pablo Ferreras, un investigador en el Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos en Ciudad Real, España.
Ferraras dice que las poblaciones de lince han diminuido en parte por la escasez de su presa principal – los conejos europeos – cuyas poblaciones han sido diezmados por enfermedades durante los últimos sesenta años.
Un tumor de los tejidos mucosos llamado la mixomatosis apareció en la década de 1950 y redujo a las poblaciones de conejos drásticamente. Y al final de la década de 1980 la enfermedad hemorrágico-vírica alcanzó la península ibérica y, señala Ferraras, “supuso un colapso de gran parte de las poblaciones de conejos, del que la mayoría de las cuales no se han recuperado.”
Mientras otros depredadores como los tejónes y los zorros han podido variar su dieta, los linces ibéricos dependen principalmente de los conejos para alimentarse.
Los linces también son susceptibles a enfermedades. “Hubo recientemente una epidemia de leucemia felina en Doñana que tuvo su origen en gatos domésticos,” dice Javier Millán, un doctor en veterinaria en la Universitat Autónoma de Barcelona. “Las enfermedades son preocupantes porque una población con un tamaño poblacional pequeño es muy susceptible a un proceso estocástico, como puede ser una epidemia,” explica Millán por correo electrónico.
En 2002, el lince ibérico fue designado ‘en peligro crítico de extinción’ en la lista roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). A pesar de eso, Ferreras señala que actualmente se estima una población total silvestre en torno a unos 250 ejemplares, gracias en parte a los esfuerzos que se han hecho para recuperar el hábitat del lince ibérico y criarlos en cautividad. Este plan de conservación en cautividad cuenta con más de 50 linces, dice Ferreras, y ha servido para iniciar las primeras re-introducciones en libertad.
“Por tanto es necesario mantener los esfuerzos de conservación, pero simultánemente seguir realizando investigación de calidad que permita optimizar las medidas de conservación y hacer frente a las nuevas amenazas que puedan presentarse,” dice Ferreras.
Su estudio vincula los colapsos de las poblaciones de conejos a las poblaciones de carnívoros mamíferos. Se publicó en la revista Basic and Applied Ecology en marzo 2011. El instituto donde trabaja Ferrera es centro mixto entre el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), la Universidad de Castilla La Mancha y el gobierno de Castilla La Mancha, basado en Ciudad Real, España.
Foto via Enciclopedia de la Vida (EOL)





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