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Aug. 10, 2012

El último viaje a Marte empezó en Chile

by Victoria Toro

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Para entender bien algo, es imprescindible saber cómo se creó. Y la misión Curiosity de la NASA  no se libra de ello. Detrás  de su puesta en marcha están la curiosidad humana para entender de dónde venimos y una extraña pareja formada por el desierto chileno de Atacama y la intuición de un científico mexicano.
 
El principal objetivo del Curiosity es el rastreo de compuestos orgánicos. La NASA busca descubrir, por fin, si en algún momento de la historia del planeta Rojo, o incluso ahora, ha habido en él vida microbiana. Lo  sorprendente es que la agencia espacial estadounidense abandonó esa pretensión hace años, tras dos misiones que lo consideraron  imposible. Lo que hay entre aquella decisión y la puesta en marcha de la misión actual es el trabajo de un científico de la Universidad Autónoma de México, Rafael Navarro González, que invalidó los estudios anteriores al demostrar los errores que se habían cometido.
 
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La primera misión que buscó compuestos orgánicos en Marte fue el programa Viking en los años setenta. Las sondas descubrieron compuestos organoclorados, es decir, compuestos basados en Carbono [C] que además contienen Cloro [Cl]. Pero  los investigadores atribuyeron los datos a una contaminación terrestre.
Muchos años después, en 2008, una segunda misión, la Phoenix, llegó a Marte también para rastrear su desconocido suelo. La Phoenix hizo un descubrimiento esencial para los futuros estudios: detectó que en el suelo del planeta rojo las sales está en forma de perclorato.
 
Marte, aquí al lado
Y en este punto de la historia interviene Rafael Navarro para unir uniría esos datos y llegar a una conclusión que haría cambiar los objetivos de la NASA. El científico decidió analizar cómo afectaría ese compuesto, el perclorato de sodio, a posibles compuestos orgánicos. Para ello buscó en la Tierra un lugar que se pareciera lo más posible a Marte. Y lo encontró.
 
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"Nos fuimos al desierto chileno de Atacama -recuerda Navarro- que tiene un suelo similar al de Marte, sin vida macroscópica". Y allí, sobre el suelo desértico, Rafael Navarro y su equipo reprodujeron los experimentos que se habían realizado en Marte. "Pusimos perclorato de sodio en el suelo de Atacama y lo calentamos. Lo que vimos entonces es que se destruía la materia orgánica, se incineraba. Y lo que resultaba de ello eran unos compuestos organoclorados. Los mismos que habían detectado las Viking en el suelo de Marte".
Los resultados de esos experimentos los publicó Rafael Navarro en la revista Journal of Geophysical Research-Planets y, el resto ya es historia. La NASA replanteó radicalmente los estudios sobre posible vida en Marte y restituyó la búsqueda de vida en el planeta rojo como uno de sus objetivos principales.
 
Sigue leyendo sobre el Curiosity en SciFri Curiosity. El futuro de la humanidad sobre sus ruedas
 
Pregúntale a SAM
El principal instrumento científico del robot Curiosity se llama SAM (Sample Analysis at Mars o, análisis de muestras en Marte, en español) y es un laboratorio diseñado específicamente para analizar el suelo y las rocas marcianas a la búsqueda de esos compuestos orgánicos. 
Rafael Navarro participó en el diseño de este instrumento y forma parte del equipo que realizará los estudios científicos con los datos que SAM recoja. "Calculamos que empezaremos los experimentos con SAM en aproximadamente dos semanas", explica Navarro. Hasta entonces, los investigadores y técnicos de la NASA realizarán exhaustivas pruebas para estar seguros de que todo en el robot funciona correctamente.
Pero una vez que todo haya sido comprobado, SAM comenzará a tomar muestras de suelo y rocas, hará los análisis necesarios de esas muestras en su interior y enviará los resultados a la Tierra para que aquí sean procesados.
 
Resultados inmediatos
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"Es muy posible que, si los compuestos organoclorados están en las concentraciones que suponemos, -asegura Navarro- podamos detectarlos muy rápidamente. Quizá para finales de este mes de agosto o principios del próximo mes, ya podamos tener resultados". El optimismo del científico es  palpable en las palabras y el tono de sus respuestas.
Se apresura a aclarar, sin embargo, que aunque ellos tengan resultados positivos inmediatamente, éstos tardarán en ser conocidos por el público. "La política de la NASA -explica Rafael Navarro- exige que los resultados científicos pasen por  un proceso de escrutinio para su revisión y solo cuando son aceptados para publicar en una revista científica, se dan a conocer al público".
Una vez que el equipo científico que está detrás de SAM reciba los datos, su trabajo adquirirá una importancia fundamental: "tendremos que descifrar si esos compuestos tienen un origen biológico o químico". La diferencia es radical. Si el origen es químico, nada nuevo se sabrá sobre el origen de la vida pero si el resultado de estos experimentos fuera que en Marte hay compuestos orgánicos que proceden de seres vivos, se habrá dado un paso de gigante en la historia de la ciencia. Querrá decir que lo que hasta ahora sabíamos sobre la existencia de la vida, -que es una rareza que solo existe en un pequeño planeta en la enormidad del espacio-, no es cierto. Al menos en otro lugar de ese inmenso espacio la vida habría existido.
 
Nuevas preguntas
Y como siempre ocurre en la ciencia, esa conclusión daría lugar a nuevas preguntas, nuevas misiones y nuevas búsquedas. "Si los encontramos, nosotros solo podremos llegar a decir si esos compuestos orgánicos tienen o no origen biológico. No podremos saber si pertenecen a seres vivos extintos o a seres vivos que habiten en la actualidad el suelo de Marte. Para saber eso habrá que diseñar y enviar en el futuro nuevas misiones", afirma Navarro mientras espera en Pasadena la llegada de esos datos que pueden cambiar la historia.
 
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About Victoria Toro

Viajera, bloguera, escritora, lectora, madre… La curiosidad la llevó hace más de veinte años a dedicarse al periodismo científico y la divulgación. Desde entonces: artículos, reportajes, radio, tv, exposiciones, libros… desde España y ahora desde EEUU.

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