Los escarabajos maduros del género Epomis tienden a comerse a sus depredadores. Un nuevo estudio muestra que las larvas de estos escarabajos también son capaces de comerse a sus depredadores, los anfíbios.
Gil Wizen y Avital Gasith, ambos de la Universidad de Tel Aviv, observaron a las larvas de dos especies de escarabajos (Epomis circumscriptus y Epomis dejeani) atraer y después sujetarse a sus depredadores para comerselos. Las larvas están equipadas con mandíbulas para cortar y masticar.
Los científicos observaron a las larvas mover sus antenas y mandíbulas de manera coordinada. Concluyeron que este comportamiento atraía a los anfibios cuando comprobaron que la intensidad de sus moviemientos subía mientras se les acercaba el anfibio.
“Es casi como un baile,” dice Wizen, ahora estudiante de posgrado en la Universidad de Toronto en Canadá. “Mientras el anfibio se acerca, la larva aumenta la frecuencia de su “danza” hasta que el anfibio intenta agarrarla con su lengua. Al momento exacto que saca la lengua el anfibio, la larva inmediatamente se lanza al anfibio y se sujeta de él con sus mandíbulas.” (Ver video abajo)
En 70 por ciento de las interacciones observadas entre los anfibios y las larvas de escarabajo, las larvas los atraían y los anfíbios se morían. En los otros 30 por ciento de casos, las larvas los mataban sin exhibir el comportamiento de atracción. De hecho, en 7 casos, los anfibios se los comía, después los regurgitaba y se les sujetaba y los anfíbios terminaban muertos.
La larva se alimienta exclusivamente de anfibios, dice Wizen. Cuando se le presenta otra comida (como insectos, caracoles o gusanos) no se los come. Un aspecto interesante, dice Wizen, es que durante el día la larva y los anfibios pueden compartir un lugar de escondida, pero por la noche el depredador se convierte en presa.
Este es un reverso de los papeles de presa y depredador, dicen los autores en su estudio, publicado ayer en la revista PLoS One.
Video de una larva de escarabajo Epomis y una rana:
Foto – jules d oc




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