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Oct. 26, 2012

El otro polo del planeta

by María José Viñas

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23 de Octubre, 2012.
Washington -- Hace medio año disfruté de una de las mejores experiencias profesionales y personales de mi vida: fui una semana a Groenlandia para observar cómo los científicos de la Operación IceBridge (Puente de Hielo) de la NASA miden cambios en la capa de hielo desde el cielo, con un avión equipado con rádares, láser y otros instrumentos. Escribí sobre mi aventura entre glaciares para este blog de Science Friday... y ahora voy a hacerlo de nuevo, pero esta vez desde el polo opuesto del planeta.
 
IceBridge empezó su cuarta campaña Antártica el 12 de octubre, unas dos semanas después de que el hielo que cubre el Océano Antártico alcanzara su máxima extensión anual al final del invierno austral y antes de que empiece a derretirse. La base de operaciones está en Punta Arenas, en el sur de Chile. El hecho de que no podamos operar directamente desde la Antártida hace que los vuelos de IceBridge sean bastante más largos que los de Groenlandia, porque sólo llegar a la Antártida requiere entre dos y cuatro horas de vuelo, dependiendo de dónde quede la zona de estudio. Si a esto se le añaden entre cuatro y seis horas de mediciones sobre el hielo, más la vuelta a Chile, los vuelos diarios vienen a durar unas 11 o 12 horas, que no es moco de pavo. Por suerte, el avión que utilizamos en esta campaña, un DC-8, es más espacioso y tiene asientos mucho más cómodos. Y más importante todavía: reclinables. Así que es bastante común ver a los agotados miembros del equipo recuperar horas de sueño durante el vuelo de tránsito a la Antártida.
 
Así que, ¿por qué no operamos desde Antártida y así nos ahorramos un montón de tiempo y combustible, os preguntaréis? Ah, para averiguar el porqué tendréis que esperar a una próxima entrada del blog.
 
Cuestiones logísticas aparte, la mayor diferencia entre las dos campañas es el sujeto de estudio. Ambos polos están cubiertos de hielo (marítimo y terrestre), pero se comportan de manera muy diferente. Como cualquiera que se mantenga mínimamente informado sabrá, el Ártico se está derritiendo a marchas forzadas. Este verano se batieron dos récords seguidos: por una parte, en agosto se produjo un deshielo masivo de la capa más superficial del hielo terrestre de Groenlandia. Incluso en el punto más alto de la isla, Summit Station, donde el hielo tiene un grosor de más de 3 kilómetros, se detectó un barniz de agua líquida sobre el hielo, algo que no se había visto desde finales del siglo XIX. Al mes siguiente, el hielo marítimo se derritió hasta alcanzar la menor extensión nunca vista desde que los satélites empezaron a estudiar los casquetes polares en el año 1979.
 
Los cambios en la Antártida son más complejos e irregulares. El continente está dividido por las montañas Transantárticas: la parte del casquete de hielo terrestre que queda al este de las montañas es relativamente estable. Pero la zona del oeste se está derritiendo rápidamente. Por una parte, las temperaturas han aumentado en esa región y, por otra, las aguas del océano también se han calentado y  están derritiendo por debajo las gruesas plataformas de hielo que surgen de los glaciares y flotan sobre el mar.
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El hielo que cubre el Océano Antártico también está evolucionando de forma diferente dependiendo de la zona. En el mar de Ross (en la zona de Antártida al sur de Australia), el hielo ha crecido en las últimas tres décadas durante el invierno austral. En otras regiones, como los mares de Bellingshausen y Amundsen, tocando la península Antártica (al sur de Chile y Argentina), está disminuyendo. Pero en términos totales, el hielo marino Antártico ha aumentado en el invierno desde el año 1979. Dedicaré otra entrada de este blog a discutir el porqué.
 
Como en el Ártico, las misiones de recolección de datos de IceBridge se concentran en las zonas que están evolucionando más rápidamente, o en regiones que no han sido estudiadas previamente. ¡Dentro de pocos días, estaré embarcada en uno de estos vuelos y lo describiré para todos vosotros en este blog!
About María José Viñas

Escritora científica de la NASA

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