Un estudio de 156 participantes con dolor de espalda crónica practicaron yoga por 12 semanas. Concluyeron que estos podían emprender 30 por ciento más de actividades que un grupo de 157 que no tomaron las clases de yoga.
Estas fueron algunas de las actividades que pusieron mejorar los participantes: caminar más rápido, vestirse sin ayuda, y poder quedarse parados por más tiempo – hasta nueve meses después de que se terminaron las clases de yoga (aunque los efectos fueron más notables después de tres meses).
El estudio fue diseñado por investigadores de la Universidad de York en York, Inglaterra. David Torgerson, el investigador principal, dijo en un comunicado de prensa que “el dolor de espalda es algo sumamente común y una condición costosa… quisimos investigar una propuesta alternativa usando un programa de yoga semanal diseñado especialmente para los que sufren de dolor de espalda para ver si les ayudaba a manejar su dolor con más éxito.”
El tipo de yoga que practicaron se llama Iyengar yoga. Más de la mitad de los participantes siguieron practicando yoga después del estudio, según el comunicado de prensa.
El estudio fue publicado en la revista Annals of Internal Medicine esta semana.
Foto – lululemon athletica via Flickr





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