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Nov. 20, 2012

Tuiteando desde la Antártida

by María José Viñas

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1 Noviembre 2012

 

Promete ser un día movidito: no sólo tenemos seis visitantes a bordo a los que entretener, sino que también voy a tuitear en vivo y en directo el vuelo de hoy. Tuitear desde el DC-8 es bastante más complicado que hacerlo desde un ordenador o teléfono celular, ya que una vez hayamos despegado no dispondré de una conexión a internet “normal” que me permita conectarme a Twitter. Así que necesitaré la ayuda constante de un oficial de prensa de los cuarteles generales de la Nasa, en Washington, D.C. Este colega, Steve, se conectará al sistema de chat del DC-8 y publicará los tuits que le envíe, además de informarme sobre qué comentan nuestros seguidores.
 
Una vez dada la luz verde a la misión de hoy (denominada “Ronne Grounding Line East”), dispongo de una media hora antes de que se cierren las puertas del avión. Aprovecho para tomar un par de fotos del avión y los pilotos para Twitter, ya que una vez estemos en el aire sólo podré enviar textos sin imágenes a Steve a través del chat.  

 

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Durante el tránsito a nuestro lugar de estudio (el más largo de toda la campaña: cuatro horas y media), animamos a nuestros seguidores a enviarnos preguntas por Twitter. Enseguida recibimos más de una docena, así que me paso varias horas charlando con los científicos para poder responderlas (creedme: es complejo contestar algunas de ellas en sólo 140 caracteres). Aquí van unos ejemplos del tipo de preguntas que recibimos con sus correspondientes respuestas, traducidas del inglés:
Pregunta: ¿Cómo navegáis en el Polo Sur, si es todo completamente blanco? ¿Hay algún tipo de marcadores o balizas?
Respuesta: Usamos un sistema de navegación GPS.
 
Pregunta: ¿Cuál sería vuestro plan de emergencia si tuvierais que hacer un aterrizaje forzoso en la Antártida?
Respuesta: En el caso improbable de un aterrizaje forzoso, hay multitud de áreas planas de hielo que podríamos utilizar. Además, el DC-8 tiene 4 motores.
(Al parecer, el avión es capaz de mantenerse en el aire con sólo un motor funcional -- es un alivio oír esto cuando estás sobrevolando uno de los lugares más desolados del planeta. El responsable del DC-8 me explica que casi todos los aviones de aerolíneas comerciales tienen sólo dos motores, así que podríamos decir que vamos el doble de seguros en este laboratorio aéreo).

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Pregunta: ¿Qué tipo de señales observables del cambio climático estudiáis durante vuestros vuelos antárticos?
Respuesta: Algunas indicaciones de cambio climático que vemos en la Antártida son: Cambios en la altura de la superficie del hielo, en el grosor del hielo marítimo, en la capa de nieve.
 
Pregunta: ¿Están los casquetes polares realmente derritiéndose?
Respuesta: La pérdida de hielo en la Antártida es compleja: el sector oeste y la península están perdiendo [hielo]. El sector este es casi estable, y el anterior está acumulando algo de hielo. 

 

El turno de preguntas se acaba una vez llegamos a nuestra área de estudio, la zona este de la línea de tierra de la plataforma de hielo Ronne (como ya comenté en un post anterior, la línea de tierra o “grounding line” de un glaciar es el punto donde el hielo de tierra firme pierde contacto con el suelo y empieza a flotar sobre el mar). 
 
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El vuelo de hoy marcará un hito importante en la historia de IceBridge: una vez finalicemos la recolección de datos, IceBridge habrá analizado, durante sus cuatro años de historia, 8.100 km contiguos de líneas de tierra de todas las plataformas de hielo que hay entre Getz, al oeste de la Península Antártica y la punta este de la enorme plataforma Filchner-Ronne. Pero, ¿para qué servirán estos datos?
 
“Cuando volamos paralelos a la línea de tierra, podemos medir la profundidad del suelo debajo del hielo, lo que nos permite saber el grosor del hielo”, explica John Sonntag, uno de los científicos sénior de IceBridge. “Gracias a las mediciones de satélites, podemos calcular a qué velocidad flota el hielo, pero no el grosor – y necesitamos saber el grosor para medir el flujo de hielo terrestre hacia el océano”.
 
Sigo tuiteando sin parar durante las horas de recolección de datos, hasta el momento en el que iniciamos el regreso a Chile. Sólo entonces me doy cuenta de que hoy no he tenido tiempo para sacar ni una sola foto de paisajes helados. Así que aprovecho las últimas horas de luz para disfrutar de las vistas de la Península Antártica.
 
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About María José Viñas

Escritora científica de la NASA

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