Archive
2014
January
February
March
April
2013
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2012
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2011
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2010
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2009
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2008
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2007
January
February
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
2006
March
April
May
June
July
August
September
October
November
December
Nov. 29, 2012

¿Y si la fidelidad masculina solo es una cuestión química?

by Victoria Toro

Click to enlarge images

 

Según un estudio de la Universidad de Bonn parecería que lo que les faltaba a Casanova o a Don Juan era solo una buena dosis de oxitocina. O al menos eso es lo que se deduce la de la publicación de esta investigación que ha aparecido en The Journal of Neurosciences.
 
El equipo de la universidad alemana liderado por René Hulermann hizo un experimento, utilizando el sistema de doble ciego, que, como mínimo, ofrece resultados curiosos: midieron el efecto de la hormona oxitocina en la tendencia a la fidelidad en un grupo de varones. Y lo que encontraron fue que cuando a hombres heterosexuales con pareja se les daba una dosis de esta hormona mantenían mayor distancia física con una atractiva mujer a la que acababan de conocer. Por el contrario, el grupo de hombres con características similares que tuvieron placebo no guardaron esa distancia.
 
La oxitocina es una hormona que se produce en una región del cerebro llamada hipotálamo y que tiene un papel esencial en el parto y la lactancia. Pero también hay estudios que han relacionado a la oxitocina con los lazos entre padres e hijos, al margen de la lactancia y el parto, y en la formación de las relaciones sociales. Esos hallazgos han logrado que popularmente se le llame la hormona del amor.
El propio Hulermann explicaba en un comunicado que ya se sabía que "la oxitocina resulta clave en el mantenimiento de relaciones monógamas entre los ratones de campo". Lo que faltaba era saber si eso era igual entre otros mamíferos, los humanos. Y según ha concluido el equipo de Hulermann, la respuesta es sí.
 
El experimento
Los investigadores suministraron la oxitocina mediante un aerosol nasal a un grupo de estudiantes universitarios varones, heterosexuales, sanos y que no habían consumido en las semanas previas ningún medicamento que pudiera alterar el efecto de la hormona. Una parte de ellos tenía pareja y otro grupo, no.
A lo cuarenta y cinco minutos de haber inhalado la hormona, a los estudiantes se les presentaba a una mujer a la que, posteriormente, todos calificaron como atractiva. La mujer se acercaba y se alejaba de ellos y a los participantes en el estudio se les pidió que calificaran la distancia a la que se encontraba en cada momento la mujer desde "ideal" hasta "incómoda".
 
{"input":{"width":490,"photo":"oxitocina2","row":"4531","table":"DOCUMENT"}}
 
Consecuencias
Hulermann también explica en el comunicado que como la oxitocina es conocida por aumentar la confianza en las personas: "esperábamos que todos los hombres prefiriesen que la mujer se acercara más a ellos. Pero ocurrió justo lo contrario".
O más exactamente ocurrió justo lo contrario con los varones que sí tenían pareja que calificaron de "incómoda" la proximidad de la mujer cuando esta se acercaba a menos de 10 a 15 centímetros. Por el contrario, tanto los varones sin pareja como los que inhalaron placebo, no necesitaron esa, podríamos llamar, "distancia de seguridad".
Eso ocurrió tanto cuando la mujer establecía contacto visual con los hombres emparejados como cuando no los miraba a los ojos. Y los mismos resultados se obtuvieron cuando fueron los hombres los que se aproximaron o se alejaron a la mujer.
 
 
Cuestión de gustos...
En lo que la oxitocina parece que no intervino fue en la opinión de los universitarios que participaron en el experimento tenían sobre la mujer, todos ellos la consideraron atractiva.
 
Larry Young, de la Universidad estadounidense de Emory que también investiga la oxitocina pero que no participó en el experimento asegura que este "sugiere la función general de la oxitocina como promotora de un comportamiento monógamo". 
 
{"input":{"width":490,"photo":"oxitocina3","row":"4531","table":"DOCUMENT"}}
 
... o de culturas
Una de las cuestiones que podrían resultar problemáticas en el estudio es la elección del grupo de participantes para el experimento puesto que es muy homogéneo. Los universitarios seleccionados son todos de cultura occidental y no se puede olvidar que no todas las culturas tienen las mismas costumbres amorosas o sexuales, incluida la fidelidad o infidelidad a la pareja. Pero los investigadores rechazan que esa homogeneidad tenga efectos sobre los resultados. "Es cierto -explica Dirk Scheele, uno de los firmantes del artículo- que el factor cultural influye en el espacio personal. Por ejemplo, en India es menor que en la cultura occidental. Pero la oxitocina es un neuropéptido altamente conservado por la evolución con homólogos que se expresan en organismos tan diversos como peces o gusanos. Así que, si como dicen nuestros datos, la oxitocina está implicada en el mantenimiento de los lazos de las parejas humanas, yo esperaría que eso fuera así en todas las culturas".
 
Más allá de la hormona, y del hombre
Aunque también reconoce Scheele que la fidelidad no acaba en la oxitocina. "Hay factores adicionales que pueden influir en la fidelidad a la pareja y sus efectos podrían ser mayores para el mantenimiento de esa fidelidad que los de la oxitocina".
 
Sin embargo, sí reconoce Scheele que hay una parte de la población a la que no se atreven a extender los resultados de su experimento: las mujeres. Aunque ya adelanta que su próximo trabajo estará destinado a entender cómo afecta esta hormona a su fidelidad.
 
Otro aspecto que puede considerarse tras la lectura de los datos de este estudio es la posibilidad de que tras esos efectos de la oxitocina se esconda un mecanismo evolutivo y más si se tienen en cuenta estudios previos que han registrado un aumento de oxitocina en sangre en los varones tras el orgasmo. "Solo podemos especular sobre ello -asegura Dirk Scheele- pero parece como mínimo plausible pensar que la liberación de oxitocina tras el orgasmo fortalece la unión de los hombres a sus parejas y por lo tanto aumenta la posibilidad de que contribuyan a la educación de la descendencia. Así que si la liberación de oxitocina endógena contribuya a la monogamia, que a su vez se asocia a la biparentalidad, podríamos estar ante un mecanismo adaptativo evolutivo".
Referencia bibliográfica "Oxytocin Modulates Social Distance between Males and Females" The Journal of Neuroscience, DOI:10.1523/JNEUROSCI.2755-12.2012

¿Quieres más ciencia? Descarga el PODCAST de SciFri en Español Cada semana, te traemos contenido original con lo mejor de la ciencia y la tecnología en Español: historias, entrevistas, vídeos, secciones destacadas del programa en inglés. No te lo pierdas.

Suscríbete
en iTunes
Síguenos
en Twitter
Visítanos
en Facebook

 

 

About Victoria Toro

Viajera, bloguera, escritora, lectora, madre… La curiosidad la llevó hace más de veinte años a dedicarse al periodismo científico y la divulgación. Desde entonces: artículos, reportajes, radio, tv, exposiciones, libros… desde España y ahora desde EEUU.

The views expressed are those of the author and are not necessarily those of Science Friday.

Science Friday® is produced by the Science Friday Initiative, a 501(c)(3) nonprofit organization.

Science Friday® and SciFri® are registered service marks of Science Friday, Inc. Site design by Pentagram; engineering by Mediapolis.

 

topics