Los albatros son aves marinas conocidas por sus viajes de larga distancia, que pueden alcanzar hasta 3.500 kilómetros. Para cubrir estas distancias tremendas entre sus nidos y las areas de forraje, algunos albatros (como el albatros errante, Diomedea exulans) tienen una envergadura de alas que alcanza los 3,5 metros, la más grande de todas las aves del mundo.
Un grupo internacional de científicos está estudiando el efecto de los vientos sobre los viajes marinos de estos aves. En un nuevo estudio publicado en la revista Science esta semana, el grupo describe más de 40 años de datos del comportamiento de los albatros errantes en las Islas Crozet, un archipiélago a 3.000 kilómetros al sur de Madagascar. Desde 1989, los investigadores han sujetado radiotransmisores en los albatros para seguir sus viajes.
Los investigadores dicen que gracias al cambio climático, los vientos meridionales, que van del norte al sur de las islas Crozet, se han vuelto más fuertes, lo que significa que la duración de los vuelos de los albatros está disminuyendo—algo que favorece a los albatros.
“Albatros errantes aparentan hasta ahora beneficiarse de los cambios de vientos en el Océano Sur,” escriben los autores.
Pero uno de los cambios más inesperado fue que en los últimos veinte años, los albatros han ganada peso—más de 1 kilogramo en hembras y machos. Los autores piensan que podría ser una respuesta de adaptación a los vientos más fuertes, ya que con más masa pueden volar mejor bajo esas condiciones.
Los científicos advierten que estos efectos positivos no aguantarán. Cuando los vientos se vuelven demasiado fuertes, tendrán un efecto negativo sobre los albatros.
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Fotos – California Academy of Sciences, WikiCommons, Nicholas Gasco, David Gremillet, y Vincent Lecomte
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